7 pueblos de Latinoamérica que parecen sacados de un cuento
Calles de colores, montañas de postal y café de verdad. Estos destinos demuestran que no hay que cruzar un océano para viajar a otro mundo.
Calles de colores, montañas de postal y café de verdad. Estos destinos demuestran que no hay que cruzar un océano para viajar a otro mundo.

Ilustración original de Curioso Latino.
Europa tiene sus pueblos de postal, pero Latinoamérica no se queda atrás: aquí los colores son más vivos, el café se toma en la plaza y la montaña siempre está de fondo. Siete destinos que parecen inventados — y que puedes visitar sin hipotecar la casa.
Casas de colores frente al Valle de Cocora, donde crecen las palmas de cera más altas del mundo — tan altas que parecen tocar las nubes. Café recién tostado en cada esquina y el verde más verde que vas a ver.
Calles empedradas entre volcanes y ruinas coloniales. En Semana Santa, sus alfombras de aserrín de colores figuran entre las más bellas del planeta.
Artesanías, cuero y madera tallada en un pueblo de montaña a minutos de la capital. El favorito de quienes buscan escapar del ruido sin irse lejos.
A la sombra de una de las peñas monolíticas más grandes del mundo. Gorditas de maíz quebrado, museos pequeños y atardeceres que pintan la roca de naranja.
Mercado artesanal legendario y terrazas incas que bajan de la montaña como escaleras de gigantes, a las puertas del Valle Sagrado.
Portales blancos, lago al frente y talleres de añil — el tinte azul que vistió a medio mundo en la época colonial. Tranquilidad en estado puro.
«La ciudad de la eterna primavera»: ríos fríos de montaña, café de altura y caballos entre cafetales, en el corazón de la Cordillera Central.
El mejor souvenir no se compra: es el atardecer que viste desde una plaza que no sabías que existía.
Lo básico para escapadas de fin de semana a pueblitos.
Revisado por el equipo editorial de Curioso Latino. Contenido original con fines de entretenimiento y cultura general.